domingo, 1 de diciembre de 2013

Mi etapa en Primaria

Aquí os dejo una pequeña redacción sobre cómo fue mi etapa por Primaria, desde los 6 hasta los 12 años. Ya me diréis si vuestro paso por ella fue parecido al mío o no.

Entré con seis años al colegio Antonio Machado, después de los tres cursos en infantil en el mismo centro. Era al que había ido mi hermano, así que ya había oído cosas de los profesores (a algunos incluso los conocía) y de cómo era la vida allí.
La verdad es que de los dos primeros cursos tampoco me acuerdo de mucho, pero lo que sí que recuerdo bien es que iba contenta a clase, que deseaba que acabaran las vacaciones o los fines de semana para volver a ver a mis profesores y compañeros. Algo curioso, ahora que lo pienso, porque cuanto más mayor me he ido haciendo, menos ganas tenía de volver los lunes o después de navidad o semana santa al instituto; y ya en septiembre con el inicio de curso ni te cuento.
Del segundo ciclo lo que más recuerdo es a mi maestra, por llamarla de alguna manera, porque se parecía más a una a madre: nos llevaba unos palitos de pan para almorzar, iba a vernos a nuestra comunión y encima ese fin de semana nos perdonaba la tarea, llamaba a casa cuando estábamos malos, y mil muestras más de cariño. Tampoco sé cómo serían el resto de profesoras de 3º y 4º en el resto de colegios, pero comparada con los otros dos maestros del ciclo, era la más simpática sin ninguna duda. El resto de niños envidiaba a los del B por tenerla como maestra.
Ya de los dos últimos años me acuerdo de todo prácticamente. El maestro era un señor ya un poco mayor; de hecho, había dado clase a mi padre cuando tenía mi edad en esos años. Fue un cambio muy grande el pasar de la permisiva maestra anterior a este, porque él, como se suele decir, nos tenía a todos a raya. Aunque ahora que lo pienso, fue lo mejor que nos podía pasar porque nos vino muy bien para llegar preparados a 1º de la ESO.
Ahora con dieciocho años me asombro de la cantidad de energía que tendría que tener para aguantar cada día este horario: desde las 7.45 de la mañana hasta las 17.00 en el colegio; primero a Madrugadores, luego a clase, después actividades extraescolares (gimnasia rítmica y tenis en mi caso) y a comer al comedor escolar, más tarde clase de nuevo y, finalmente, a casa. A todo eso hay que añadirle las clases en la academia de inglés, y las de piano. Vamos, que no paraba quieta. Ahora no me veo capaz de seguir ese ritmo ni un mes.
Pero primaria no era solo estar en clase sumando, leyendo o aprendiendo los ríos y montañas. También se enseñan valores; o aunque no se enseñen en las aulas, al menos se aprenden. Se aprenden jugando, mientras te diviertes con tus amigos y compañeros; solidaridad, amistad, confianza (con uno mismo y con el resto), generosidad, y muchos otros más.
La verdad es que primaria es una etapa importante en la vida de todos, una época de cambios, y tengo que reconocer que de vez en cuando me gustaría volver a ser pequeña. Es una suerte que esté estudiando para volver a esa etapa, no como alumna esta vez, sino como maestra.

¡Nos vemos en la próxima entrada! :D


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