¿Por qué quiero ser maestro/a? es una pregunta que
nos tenemos que hacer todos los que cursamos este grado, si es que no nos la
hemos planteado ya antes. Si preguntas en una clase encontrarás todo tipo de
respuestas: desde el ‘’me han dicho que es una carrera fácil’’ a ‘’por
vocación’’, pasando por el ‘’no me han cogido donde yo quería así que…’’.
Desde pequeña me he visto inmersa en el conflicto de
no saber qué estudiar, si inglés o ser maestra. Y menos mal que con este grado
puedo juntar las dos cosas que más me gustan: magisterio y mi idioma favorito.
Visto así, podría decirse que lo mío es vocacional,
pero no solo es eso. Siempre me he imaginado trabajando en un colegio, rodeada
de niños, y la verdad, no me veo haciendo otra cosa cuando sea mayor. Quizás es
que he estado tan centrada en esto, que no he mirado otras posibilidades para
estudiar, pero lo que sé seguro es que esto me gusta y que es lo que quiero
hacer.
Pero maestro no es el que estudia este grado, ni
mucho menos el que conseguirá el título en unos años. Hay que darse cuenta de
que el papel que vamos a jugar en el futuro es uno de los más importantes en la
vida de un niño, y nuestro papel como tal, es formar a las personas del mañana,
intelectual y moralmente. Además de enseñar, tenemos que estar preparados para
seguir aprendiendo cosas nuevas día a día, pues en este oficio uno nunca pone,
o debe de poner, límite a los conocimientos. Al menos yo lo veo así, y ese es
el tipo de maestra que a mí me gustaría llegar a convertirme algún día.
Por esto y por mucho más, quiero ser maestra. Porque
no hay mayor satisfacción que la de estudiar algo que te gusta y la de querer
dedicarte a ello en un futuro.
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